Entrevista con Torombo, Vareta, Juan, Herminia  y María

“El flamenco es lo más maravilloso
que existe sobre la tierra”

                                                    

 -¿Qué es el flamenco para cada uno de ustedes?  
Torombo
-¡Que empiece el Tío Juan!

Y así escucha atentamente a sus compañeros.

Tío Juan -Para mi el flamenco es como lo heredado de padres a hijos, el flamenco puro es una dinastía. El flamenco es la crianza y el saber. No es sólo cantar y bailar, es saber “estar”, respetar a la gente, hacer que te quieran. Conocer el flamenco es conocer quién canta bien y quién canta mal, conocer los palos, conocer los cantes.
En mi caso soy flamenco de 4 o 5 dinastías, viene de Anilla de Ronda a la época ésta y pasa por un tío mío Pepe, que tocaba la guitarra y cantaba, de ahí pasa a mi madre que tocaba la guitarra y cantaba, de ahí pasa a mi tío Diego del Gastor, pasa a mi padre y pasa a mi. Y la crianza y lo que se canta, y el toque pasa a mí. En mi caso el toque no es mío, tal vez una pizquita muy chiquita si, mi toque es de mi casa, es lo que se tocaba en mi casa, es de mi dinastía.
De flamenco te enteras como de cualquier profesión, por ejemplo si hay un médico en la casa los niños escuchan las palabras “bisturí”, “bata” y así los niños de nuestra familia escuchan la guitarra, y en las fiestas bailan y escuchan y hacen los jaleos y los palillos y tocan la guitarra. Sienten siempre el flamenco, hasta cuando dices “dame la guitarra que me voy a trabajar”. Y el flamenco es eso, es sentir lo que tú haces. Y tú haces lo que tu cuerpo te pida, lo que sientes. Y en un “Ay” o en una seguirilla se puede llorar y en un momento de bailar, un ole. Eso es flamenco.

Vareta -Para mí el flamenco es lo más maravilloso que hay encima de la tierra. Fíjate que si estoy en mi casa viendo la televisión, sin ganas de salir a lo mejor, y estoy de lo mejor, para qué salir diría cualquiera. Como salga algo de flamenco, fíjate el sentimiento, cojo mis cosas y me voy, nada más que para beber lo que en ése momento ha salido. Para mí el flamenco es todo, es el sentimiento que llevo dentro. Yo lo siento mucho. Puedo estar sin ganas de nada, pero si sale algo de flamenco, enseguida me voy allí, a estar con mis amigos pa’ arriba y pa’ abajo.


Tio Juan y Vareta

Torombo -Para mi el flamenco me va a volver loco me va llevar al manicomio, voy a terminar internado en un psiquiátrico, (todos ríen), medio loquito.
Vamos a hablar de verdad: para mí el flamenco es todo lo que ha dicho Tío Juan “es una manera de vivir”. No es sólo cantar y bailar en esos momentos que vas a trabajar, es una manera de vivir día a día, desde que te levantas hasta que te acuestas. Es respetar al mismo tiempo a tus mayores y a los niños.

Yo encontré en el flamenco una manera de sacar de mi cuerpo mucho sentimiento. Con esa música puedo expresar todo lo que no puedo hablar y todo lo que quiero decirle al mundo éste que le veo tanta injusticia. Y pienso en todo eso y se me hace una ira y lo digo bailando que es lo que sé más o menos hacer. Y me libero.
También por mí el baile flamenco ha hecho algo que los médicos no han podido hacer. Cuando yo era pequeñito tenía los pies en ortopedia, tenía aparatos, como los que tenían en la película esa Forrest Gump, que cuando la vi me eché a llorar con mi madre. Porque vi a ese niño y me vi yo, y la vi a ella y me acordé de esas caritas que tenía cuando me llevaba a todos los médicos de Sevilla. Yo tenía unos aparatos de hierro hasta aquí, (se señala por encima de sus rodillas), y no podía andar y me mandaban a la playa a que andara de puntillas. Este problema lo han heredado hasta sobrinos míos... Y bueno y yo andaba con éste problema y los médicos no daban con ponerme los pies derechos y el baile flamenco y un maestro, Isidro Vargas han hecho que con unos ejercicios de pies dejara los aparatos de hierro y me pusiera unas botas coloradas. Fíjate para mí lo que significa el flamenco.
El flamenco me ha dado la oportunidad de decirle al mundo lo que siento, y pocos tienen la oportunidad de poder subirse a un sitio a que te escuche y te vea tanta gente y poder expresar lo que sienten. 

Herminia -Para mi el flamenco es mi vida. Es todo lo que tenemos. Es lo que nos dieron nuestros padres, es nuestra familia. Siempre escuchamos flamenco y hemos crecido en el flamenco. Es lo que llevamos en nuestra sangre. Y no solamente cuando subimos a un escenario, porque cuando estamos fregando estamos cantando, cuando estamos limpiando estamos cantando. Nos levantamos de dormir y María va cantando pa’ un lao y yo voy cantando pa’ el otro. Vamos al mercado y va María haciendo sus letras y yo haciendo las mías, y vamos cantando y no nos damos cuenta de que estamos en el medio de la calle. Y la gente se para a mirar y de repente estamos las dos cantando y la gente se queda mirando.... (se miran María y Herminia y ríen, cómplices). Y así estamos todo el día cantando, y María va para un lado y yo digo “ole!” y yo estoy dentro y ella afuera y dice “ole!”.


María, Herminia y Adela

Torombo -Es verdad! Es verdad!, (agrega). Y lo que dicen ellas es muy importante, y lo que ha dicho Vareta, fíjense. Porque para tomarse dos copitas, si hay algo de flamenco sale de su casa. Porque a lo que te lleva el flamenco, en una mesa que se está hablando reunidos, no es de los temas que la sociedad te lleva a hablar hoy en día: que cuánto pagas tú de luz, y yo pago tanto a la comunidad y la renta del coche y todo esto que nos mata la cabeza. Te puedes pegar la noche entera y luego el día sin conversación y todo se transmite a base de baile y de cante, y no se habla de nada más.

-Qué música escuchan?
Herminia -Hay muchos artistas, y de todos aprendes. Cada día vas aprendiendo un poco más. El flamenco es tan grande, que cada día te da algo más para aprender. El flamenco es nuestra vida, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Y cantando flamenco nos liberamos, como ha dicho Torombo. El flamenco para nosotros es todo y sin él no viviríamos.
María -Yo no quiero hablar porque soy muy tímida.
Torombo -A mi María me sorprende mucho. En lo que voy a decir todos están incluídos, porque todos tienen su ira y sus cosas pero lo que es María..., ella cambia total, total, totalmente cuando sube a un escenario.
María -Yo no hablo nada, normalmente hablo muy poco. Si no fuera por el cante yo moriría, porque así yo expreso todo lo que siento y todo lo que me pasa.
Torombo -Si tú ves en el escenario, allí cada uno es uno, y cuando bajamos somos igual que allí. Lo que es Vareta, lo que es Herminia abajo del escenario, te esperas que sean lo que son allí arriba luego. Pero María no. Ella cambia por completo. Que esta niña tenga tanto para dar y que sea tan tímida te sorprende, porque cuando sube allí.......
Tío Juan -Lo que es un crimen es lo que sucede con el flamenco hoy en día. Antes se veía flamenco sentado en cualquier bar. Pero ahora todo tiene que dar dinero. El 99,99% de los que cantan o bailan van a cantar o a trabajar a un festival sólo por el dinero, pero de arte nadie habla. Y eso lo están pagando los aficionados. Porque para ver flamenco tienes que sentarte en un teatro y eso no es flamenco. A mí me preocupa que la gente no vea el flamenco, como es el flamenco del pueblo. Y eso también lo paga el aficionado, porque no puede más que estudiar unas horas y entra y sale de una academia. No vive en el flamenco. Ir a ver un festival o participar en uno y cuando el festival termina irse, no es hacer flamenco. Hacer flamenco es después de eso ir a tomar una copita y seguir cantando y bailando y festejando. Y me preocupa también que en las grandes compañías no hay el compañerismo que hay aquí entre nosotros. Esto que hay aquí entre nosotros no lo vais a ver en ninguna parte, porque nosotros somos como una familia.

-Y ustedes luego de la función siguen cantando y bailando flamenco?
Herminia -A veces nos vamos a tomar una copa y a comer y a seguir bailando y cantando hasta que viene el día. A veces no bailamos ni cantamos mucho luego, pero seguimos escuchando flamenco. Yo me pongo los walkman y sigo escuchando flamenco y así me duermo, y así me levanto.
Torombo -Y también, si seguimos festejando o no depende de las actividades que tengamos al otro día. Tenemos la responsabilidad de que al otro día también tenemos que hacer flamenco. Porque nosotros, no lo olvidéis, estamos trabajando. Y a veces al otro día hay que levantarse, hay que dar un curso, una conferencia de prensa, atenderlas a ustedes por ejemplo. Hay que estar fresquitos, hay que estar bien para todo ello. En general de las personas que hacemos este flamenco puro se dice que no ensayamos, que nada más queremos la juerga, y de eso nada nosotros. Nosotros además de cantar y bailar, venimos a hacer todo esto de cuidar aquello de lo que el Tío Juan habla. Venimos a trabajar en un espectáculo y también a trabajar por el flamenco.
Tampoco nos vamos por ahí de copas. Ni nos sentimos para hacer eso tampoco, con todo lo que aquí ha pasado. Nosotros venimos con un sentimiento de trabajar y con un gran sentimiento por lo que ha ocurrido aquí hace poco.

-¿Cómo sienten el público aquí en Argentina, respecto del público de otros lugares?
Herminia -Maravilloso, nos motiva mucho. Porque estás cantando y de pronto te gritan un “ole”, y eso te hace salir más cosas de adentro. Los aplausos son nuestra recompensa y es lo que nos motiva para crecer.

-Ustedes creen que el flamenco es solamente de los andaluces o de algún grupo en particular, como los gitanos, o es de todos?
Vareta -A cualquiera que le guste puede hacer flamenco. La base principal es que le guste, ya sea cantar, bailar, tocar. Luego tiene que aprender de alguien, si ya es de familia pues eso tal vez no lo necesite, porque lo vive, y ya le sale. Y hay gente que luego de aprender tiene algo como que le sale de las entrañas. Hay gente que aprende a bailar en una academia y tiene como un duende interior y baila bien. Y la forma como mira o como mueve las manos es especial. Lo único que no se puede aprender es a cantar, porque la voz la tienes o no la tienes, pero a bailar sí que se puede aprender.
Torombo -Es cierto. A tocar la guitarra y a bailar se puede aprender, pero a cantar no.

-Cuáles son sus sueños a nivel personal y como compañía?
Tío Juan -Mi sueño es irme a escuchar cantar arriba, me cruzaré con los que admiro allí arriba, me llevaré mucho vino y mucho tabaco. Como compañía mi sueño es vernos en el Calderón en Madrid por lo menos 15 diítas....
Herminia -Y en el Lope de Vega!
Vareta -Mi sueño personal es que todos los que estamos aquí ahora estuviéramos en lo más alto de un pino, que lleguemos a lo más alto. Y que todos los artistas lleguen también cada uno a lo más alto.

Torombo -Mi sueño personal es que ante todo Dios me dé mucha salud. Salud para cuidar a mis hijas, para cuidar a mi Dolores, para cuidar a todas las personas queridas. Porque si tengo salud puedo luchar y bregar por todo lo que estamos haciendo. Como compañía sueño con que ellos ( por sus compañeros) sigan creyendo en lo que estamos haciendo y así creo que seremos gratificados desde arriba y desde el público también. Y seguir con esto que es muy bonito,
eso es lo que yo quiero conseguir. Pero para eso hay que sembrar y hay que poner semillitas, aquí ya las pusimos, pero queremos seguir. Encontrar una persona, un productor que nos quiera para que esto vaya. Si no, es que lo que pasa es que la vida sigue, y pues él se va a su bar (por Tío Juan), y el otro allí... Cada uno aquí tiene una carrera en solitario muy grande, este hombre (por Tío Juan) le ha tocado a Fernanda de Utrera, le ha tocado a Juan Talega, este hombre tiene una carrera muy grande muy grande muy grande. Este hombre en los años ’70, en la época de oro del flamenco, estaba con Camarón de la Isla viviendo la mejor época de Camarón y de Paco de Lucía, y de cuando Manuela Carrasco bailaba como los ángeles, y llegaba a Madrid, y pa’ verla los gitanos le tiraban la chaqueta al escenario. Se quitaban la chaqueta y se la tiraban. Ellos que están aquí, no viven materialmente al flamenco, como otras personas que hoy están aquí y mañana allí y pasado... y los utilizan como soldaditos, están en una compañía, pasan a estar en otra. Ellos, si no hacemos esto... Juan se va a sus clases particulares, lo llama Miguel Funi pa’ cuatro festivales importantes de Andalucía... Cada uno de ellos tiene su trayectoria, esta niña tiene su trayectoria, ellos tienen sus discos hechos, pero que no van buscando, ellos han buscado esto porque yo he dicho: “Herminia, salte de la casa y vamos a hacer esta idea todos juntitos, Tío Juan, deja a tu Luci, a tu mujer, Vareta, deja los niños, Mari, vente por favor, Jero, Adelita, vamos a hacer algo juntos, vamos a intentarlo”... Y estamos en ello. Pero si no hay alguien que valore eso, pues entonces volveremos otra vez cada uno, y pienso que es una pena porque lo que hemos hecho aquí... Tú puedes convencer un día, llenar el teatro y convencer a una serie de personas, pero convencer a tantas personas que han pasado por allí,  cuatro o cinco días y todo el mundo sale feliz, es difícil ¿no? Entonces estamos haciendo algo hermoso ¿no?

Además la gente no se conforma con ver sólo una vez el espectáculo...
Torombo -No, porque la escenografía puede ser siempre: aquí el agua, aquí los bastones y aquí la mesa, pero lo que pasa entre medio, cada día que vayas lo vas a ver diferente. Pero seguro ¿eh?. Tío Juan no te va a cantar cada día la misma letra, ni él te va a tocar la misma falseta, ni ella te va a bailar igual por alegrías, ni ella va a tirar el agua igual. Cada día un sentimiento diferente porque es según como lo vivamos en el día. Porque tú te levantas y te vas envolviendo, es una preparación, cómo comes, cómo te duchas, cómo te preparas, cómo te arreglas, cómo llegas al teatro, cómo tomas ese café antes de la media hora, cómo te calientas, cómo abres el telón y cómo te presentas. No es sólo llegar al teatro dos horas antes, es desde que te levantas. Está todo tu cuerpo ya preparándose para esa noche. Y lo que vivas de esa sensación es lo que vas a dar esa noche, es como vas a bailar. Que no es todo un baile montado y así se queda. Está montado que esto termina así para que haya una continuidad, porque yo aprendí una cosa: que todo no puede ser improvisado, y menos en un teatro. Y dentro de esa seguridad que cada uno tenga la libertad de manifestarse, no como soldaditos, todo el mundo así, y veinte personas bailando igual y que aquí el único que se luce es fulanito de tal y los demás somos un ejército. Cada uno que dicte y que diga lo que le da la gana, porque tienen mucho que decir, y todos los días tienen que decirle algo al mundo.

-Herminia?...
Herminia -Y yo lo mismo que Torombo, que Dios me de mucha salud para seguir luchando por mis hijos, por mis nietos, por mi gente y después de eso pues, en el flamenco seguir juntitos todos, como una familia, seguir juntitos luchando y llegar a esos teatros que son nuestros sueños, y el último es llegar a Sevilla y que me vean mis padres allí en primera fila...
Torombo -Ese es el sueño más de verdad de verdad, que vean lo que cogemos forma todos juntos. Ellos están hartos de disfrutar de sus hijos, en una boda, en una fiesta, en todo momento, en bañador, en bikini, han disfrutado ahora ya de grandes con sus hijos, pero ver lo que nosotros hemos elaborado, sin ayuda de nadie, de nuestras propias ideas y de nuestros sudores, y de nuestras fatigas y de nuestra manera, juntitos todos, sin que venga un director, un coreógrafo, ni nadie a decir “esto por aquí no”, a nuestra manera. Que nos vean ellos.
Herminia -Mi mamá me dice “cuándo voy a ver el espectáculo, cuándo lo voy a ver”... Y llegará el día si Dios quiere.

Por Laura Pauza y Soledad Bustamante
Luna del Olivar, 2001