El cantaor Maximiliano Serral, viene de estar cinco meses en España donde, entre otras experiencias, actuó como invitado en un espectáculo de Miguel Poveda, y presentó su propio show en Córdoba.
Su camino por la música comenzó cuando tenía 8 años, con el piano. También se dedicó durante diez años al baile flamenco hasta que finalmente, comenzó con el cante y la copla, que estaban en su historia familiar desde la cuna. Antes de llegar a España, había actuado ya en diversos espectáculos acompañando tanto a bailaores argentinos como a artistas de España.
Aquí nos cuenta, en exclusiva, su experiencia y su historia y nos adelanta el debut de su propio espectáculo de Copla y Flamenco que estrenará en noviembre en la ciudad de Buenos Aires

 

-Desde cuando te dedicas a la música?

-Me dedico a la música desde los 8 años.

-¿Cómo fue tu formación?

-A los 8 años comencé a estudiar piano de forma particular con una profesora de mi barrio, y un año más tarde entré en el conservatorio de música Julián Aguirre de Lomas de Zamora.

-¿Y cómo fue que “llegaste” al flamenco?

-El flamenco -o la música española en general- lo conozco por parte de mi abuelo paterno, que era de Granada y vivía en la casa de adelante y yo en la de atrás, así que prácticamente vivía con él y compartía muchas horas del día en su casa. Allí escuchaba desde niño mucha música, desde Lola Flores (que para mi es la más genial artista de la historia), pasando por Rocío Jurado, Caracol,  Miguel de Molina y también el género de la Zarzuela, y principalmente la Copla. Desde chico mi abuelo me hacía sacar en el piano muchas canciones, como “Ojos verdes”, “La bien pagá”, etc. Y ya desde ese momento fui aprendiendo algunas melodías a modo de juego ya que yo era muy chico.
Por otra parte, mi tía, la hermana de mi madre, era profesora de baile. Bailaba flamenco y clásico español, entonces también desde chico tenía ese acercamiento con la danza y en ese momento era lo que más me gustaba… ¡Moría por bailar flamenco!

-¿Cómo fue tu camino desde entonces?

-El camino fue muy largo y variado… Desde los 9 a los 19 años haciendo la carrera de piano en el conservatorio, y a los 20, me decido a tomar clases de baile flamenco, y conozco a mis únicos maestros de baile, Jesús Romeu y María Remon. Dos artistas y grandes personas… En el camino de la danza viví muchas experiencias, bailé desde mis 20 años hasta los 30, y a los 31 decido ponerme a cantar…
Comienzo muy de a poco, apenas sabiendo cantar una rumba y una sevillana, y poco a poco fui largándome a aprender los otros palos que ya conocía y bailaba. ¡Ahora había que llevarlos a la voz! Fue muy difícil, y siento que ahora lo es más todavía. Cuando uno comienza con el baile o el cante, es muy inconsciente de muchas cosas, y con los años te vas dando cuenta lo difícil que es!
Mis comienzos con el cante a nivel profesional fueron en el Rincón familiar Andaluz de Buenos Aires y en el tablao El Perro Andaluz. En ambos sitios fueron muy generosos conmigo, ya que en el Rincón entré directamente como director del Coro Rociero y fue una experiencia increíble, tengo allí varias abuelas y abuelos postizos. Participé de muchos eventos de la institución, aniversarios, Cruz de Mayo, Ferias de Abril, etc, cantando cada domingo. Y en El Perro igual, fui cantaor fijo junto a Eugenio Romero, (compañero del que aprendí muchísimo), durante tres años y pico. Comencé sabiendo muy poquito y con mucho miedo, pero a eso me refiero en cuanto a la generosidad, ya que los dueños en ese momento cuando entré a trabajar -María de la Paz y Sebastián- me trataron siempre con mucho respeto y me daban mucha confianza, y seguramente ellos sin darse cuenta, me estaban ayudando a creer en mí y confiar en que yo podía ocupar ese lugar en el tablao.

ensayo- Acabás de llegar de España, donde actuaste con artistas como Poveda, pero además cerraste la gira con un show propio, me podés contar toda esa experiencia?

-Si, acabo de llegar de España hace un par de semanas, estuve allí 5 meses. Lo último que hice fue justamente la actuación con Poveda y luego mi despedida en la provincia de Córdoba con mi propio espectáculo.
La actuación con Miguel Poveda es algo que todavía estoy procesando… Ante todo Miguel es mi ídolo y un referente para mí. No solo desde el flamenco, sino a nivel artístico. Me siento muy identificado con él y con muchas cosas en común, ya que no solo es un cantaor, sinó que -repito- es un “Artista”. Lo considero un gran cantaor, pero también puede ser un gran cantante de Copla, y después cantar un bolero o una ranchera. Y eso es lo que a mi más me gusta de un artista. Esa cuestión camaleónica donde se puede transitar dignamente por varios estilos musicales y volver locas a 4000 personas como lo veía en cada actuación que tuve la suerte de presenciar… Miguel tiene eso y por eso lo admiro tanto…

-¿Cómo lo conociste?

-A Poveda tuve la suerte de conocerlo en el 2012 cuando vino a cantar al teatro Opera con su espectáculo y dos días después de su actuación aquí en Buenos Aires lo crucé de casualidad en una tanguería donde yo estaba festejando el cumpleaños de una amiga y de la nada sale Miguel Poveda al patio donde yo estaba comiendo un asado. Esa noche fue una locura para mí, ya que imaginate lo que es ver salir a tu ídolo y vos estar comiendo un asado… o sea… ¡de locos! Esa noche él estaba escuchando el show de Tango y me dijo, en un rato vuelvo… Y no me lo olvido más, volvió al patio, se sentó al lado mío y comenzó a preguntarme muchas cosas: ¿Quienes eran mis ídolos?, ¿por qué cantaba?, ¿cuanto hacía que cantaba?, ¿si tenía pensado ir a España?, y después de una charla de casi dos horas terminamos cantando juntos “Los cuatro capotes”.
Desde ese momento no lo volví a ver hasta mi llegada a España en abril de este año. Sí tenía contacto con él mediante correo electrónico.


-¿Cómo fue lo de la participación en su show?

-Lo de la actuación con Miguel me enteré la madrugada anterior, cerca de las 4 de la mañana… Estábamos un grupo de amigos mirando videos de Lola Flores y Rocío Jurado (como lo hacíamos siempre), y también, de la nada me dijo: Elige una Copla porque mañana subes a cantar conmigo en La Antilla… -silencio- Me levanté como un resorte del sofá donde estaba y le dije: “¿Es una broma no?” y me dijo, -¡no! ¡Mañana cantas conmigo! Así que elegí la Copla “Y sin embargo te quiero”, que tuve el placer no solo de cantarla con Poveda, sino que acompañados al piano por el Maestro Joan Albert Amargós. Y como si eso fuera poco, a Miguel se le ocurrió cantar un Tango argentino, así que después de la Copla, lo acompañé con el piano y él cantó “Cuesta abajo”.

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-¡Qué maravilla! ¿Y cómo fue que presentaste un show propio allá en España?

-Con respecto al cierre de mi viaje en España, ¡fue muy lindo! ya que hace unos meses, estando allá, me convocaron desde el Ayuntamiento de Córdoba para cantar en un espectáculo homenaje a Miguel de Molina. Desde ese momento quedamos en contacto con la gente de Cultura en Red, y cuando se enteraron de mi vuelta a Argentina, me ofrecieron hacer un espectáculo ¡pero de Tango! Como soy más argentino que el dulce de leche, ellos vieron la oportunidad de hacer nuestra música para todo ese público que gusta tanto del Tango. El tema era que yo en mi vida había cantado un tango… A ver… conozco tangos y los canturreo en mi casa porque me encantan… ¡Pero de ahí a subirme a un escenario y hacer un espectáculo de tango hay una gran diferencia!

Y ahí es donde también mi hizo un click en la cabeza y me dí cuenta como un niño de 5 años sabe bailar por bulerías…
Pasó lo mismo cuando en mi caso, me senté en el piano y me puse a cantar el tango “Los mareados” o “Como dos extraños”…. Sentía que el piano sonaba a tango y el aire de la canción también… Justamente porque es una música de raíz y la vengo escuchando desde que nací.
Así que también aproveché que un gran amigo mío y cantante está viviendo en España y lo presenté a la gente de Cultura en Red y también se sumó al espectáculo. José Luis Bartolilla. Un artistazo que, dado que ya eran mis últimos 15 días en España, mi cabeza estaba en las nubes, asi que debo aclarar que él fue el que más trabajó para el espectáculo armando un poco la estructura del mismo. (¡¡Gracias Jose Luis!!)
Y también un agradecimiento especial a Rafael Castejón, una persona que trabaja por la cultura y tiene un respeto increíble por los artistas.

 

- Además de cantar flamenco cantás copla verdad?

-¡A este punto tenía muchas ganas de llegar! Digamos que desde que empecé a cantar me metí en el mundo del Flamenco porque el mercado -por así decirlo- de la Copla, estaba bastante apagado. Entonces como yo ya venía bailando flamenco, comencé a curiosear con el flamenco y me animé a cantar y a trabajar en tablaos y shows de flamenco. Pero decir que yo canto flamenco me queda un poco grande… “Bastante” diría yo. Soy muy consciente de lo difícil que es cantar flamenco, sobre todo por todos estos meses que viví en Andalucía en una familia de flamencos como lo es la familia García de Soria. Convivir con Esperanza y su hijo Kiko Peña fue un antes y un después para mí con respecto al cante flamenco…
Entonces, volviendo al cante, yo diría que soy un cantante de Copla que ha estudiado e investigado mucho sobre el flamenco y que todavía tengo muchísimo que aprender respecto al cante flamenco. Con la Copla me siento más en mi terreno. Como te dije antes, por un cuestión familiar, mi abuelo o las hermanas de mi abuelo en alguna fiesta familiar siempre cantaban o tarareaban alguna copla, entonces vengo escuchando ese género y lo tengo más incorporado. Es muy difícil cantar flamenco y creo que nadie te lo puede enseñar… Uno puede ir a tomar clases de cante flamenco aquí, en España o en Japón, pero te van a enseñar sobre estructuras, te van a enseñar a como manejar el aire, (como en cualquier estilo o género vocal), te pueden enseñar los palos, la historia, de donde vienen, quien lo cantaba y mucha información de ese tipo… pero nadie te va a enseñar como tenés que poner la garganta para que “te suene”, porque eso es algo muy personal y una búsqueda propia que te lo da el tiempo. ¡Y a veces se logra y a veces no! Lo mismo que el compás… Podés entender como es el compás de la bulería o de los tangos… podés saber que es de 12 o 4 tiempos… pero “tener” compás es otra cosa…
Creo que como dice Matilde Coral en una entrevista que no me canso de verla y de emocionarme muchísimo, “El Flamenco es una forma de vida, y yo la cogí por el talle y no se me fue nunca. Ustedes lo sepan señores, el Flamenco es una forma de vida”.
Y creo que es así… Es toda una vida en la constante búsqueda y estudio. Yo seguiré estudiando y escuchando, (que es la clave), y quizá algún día pueda decir que canto flamenco.

-¿Con qué expectativas te fuiste a España y qué balance haces de tu viaje?

-Este viaje comenzó un poco como una aventura, cuando vino a la Argentina mi amiga del alma Esperanza. Una amiga que conocí por medio de Miguel Poveda. Ella venía cantando en la compañía de David Morales y desde el minuto “uno” la amé para toda la vida. Fue gracias a ella que me animé a viajar, ya que con toda su generosidad me dijo: “Tu no tienes más que pagarte el billete y allí tienes tu casa y comida”. Y otro factor muy importante fue mi hermana Julieta que es quien me ayuda todo el tiempo con el tema de contratos, contactos, y producción… Mi hermana vendió su moto para que yo pueda viajar a España. Cambió su moto por la “Sube”. Pero sé que lo hizo con todo su amor porque ella es mi fan número uno y para mí es fundamental que ella esté a mi lado.
Mi idea era ir a estudiar flamenco, ir a la raíz, conocer gente, cantaores, artistas, etc. Pero cuando la productora (Olalamusic) se entera de mi viaje, me pone en contacto con el productor del cantante de copla Antonio Cortés, y ahí comienza, antes de salir de Argentina un viaje distinto. Ya no era llegar y ponerme a estudiar o tomarme unos días para adaptarme… Fue llegar un miércoles y al sábado siguiente estar debutando en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. Fui invitado por Antonio Cortés a participar de su concierto en el Lope de Vega -a quien agradezco profundamente su generosidad y compañerismo a la hora de subir a actuar- poniendo a disposición su espacio, sus músicos y a todo su equipo que me trataron de primera, arriba y abajo del escenario.

Con Antonio colaboré en el Lope de Vega y en el Gran Teatro de Córdoba, y luego hicimos dos programas de T.V en Canal Sur. Uno en el programa “La suerte está echada” -un concurso de toreros- y el otro en el programa “Se llama Copla”, que conduce la bellísima Pastora Soler. Fueron todas experiencias hermosas, de muchos nervios pero que las viví muy intensamente.

Sin darme cuenta, el viaje había cambiado su rumbo completamente… De ir a estudiar y conocer, terminé haciendo un montón de cosas artísticas que no me las esperaba. Todos regalos que la vida me fue dando y que todavía, como dije anteriormente, estoy procesando.
Conocí mucha gente, muchos artistas, ¡y lo más divertido del viaje fue vivir con Esperanza! No me va a alcanzar la vida para agradecerle todo lo que ella me ayudó estando allá… Si tenía que cantar en algún concierto, ella me llevaba con su coche, idas, venidas, madrugadas, cansancio, problemas, comprar ropa de artisteo, dinero, recomendaciones, cuidados, charlas, risas, llantos, emociones… Todo lo viví con ella de una manera inolvidable.
Tuve el regalo de conocer más de cerca a Poveda y puedo decir que si antes lo admiraba, ahora ya no tengo palabras. Es un grande de verdad con todas las letras.
Lo conocí también al Juanlu, un amigo de Esperanza y Miguel que tiene muchísimo arte y conoce mucho del Flamenco y de la Copla. El me pasó un material increíble de grabaciones y de música del que tengo muchísimo para escuchar y para aprender!
Y los momentos de risas y videos con Esperanza, Miguel y Juanlu no se me borran más. Todavía me duele la panza de reir… jajajajajaja.

-También tenes una buena experiencia acá de trabajar con bailaores locales pero además con muchos flamencos de España que hicieron shows en El Perro… como sentís que te influye eso en tu formación?

-¡Eso fue algo fundamental en mi carrera! Fue un desafío muy grande y algo que también agradezco a los chicos del Perro, ya que insisto con lo que dije antes, no me considero un cantaor flamenco al 100%, creo que estoy en un 20%. Entonces siempre siendo consciente del lugar donde estaba parado y de mis limitaciones. Es decir, hay palos que yo no sé cantar y me daba mucho apuro estar con el artista que sea y que me digan, “bueno, una letra de tal palo”, ¡y quizá yo no sabía! Pero hasta en eso también tuvimos suerte, y digo tuvimos porque todos los artistas de España que han pasado por el Perro, tuvieron esa grandeza de darnos a los músicos que estábamos en ese momento, la libertad y la confianza de hacer lo que nosotros sabíamos y “fundamentalmente” de compartir y pasar un buen momento… Que en definitiva eso es lo que importa arriba de un escenario. (obviamente siendo coherentes y respetuosos). Claro que hubo momentos de tensión, de nervios y muchos estados de ánimo. A mi me tocó la primera vez con Concha Jareño. Que María de la Paz me insistía para que cante y yo le decía que solo iba de palmero. Pero bueno, después la conocí a Concha y me transmitió justamente esa confianza y libertad para compartir ese momento y le terminé cantando junto con mis compañeros, por Alegrías.
Luego pasó David Romero, Alfonso Losa, Manuel Liñan, David Paniagua, Yolanda Heredia, Lucía de Miguel, y todas fueron experiencias muy buenas e inolvidables. Y como siempre, queda la persona… Me pasó de estar en Madrid y cruzarme con Alfonso y ya de verlo empezarme a reir a carcajadas, porque no me olvido más el curso que dio acá en Buenos Aires donde yo estaba cantando y en el momento de la falseta no había guitarra, entonces entre los dos cantábamos una falseta que nos inventamos en ese momento… U otra vez, con un día triste por algo personal, cruzarme a Manuel Liñan y a Lucía de Miguel y poder contarles mis penas y recibir ese abrazo y luego recibir mensajes preguntando como estaba… O estar en Madrid con poco dinero y llamar a Concha y recibir su ayuda… Esas cosas hacen a la persona y en consecuencia al artista.
Y si tengo que decir como influye todo esto en mi formación… no sé que decir, alguien puede cantar o bailar mejor o peor, pero yo me quedo con la persona… Esas personas que a pesar del tiempo o la distancia sabés que están y podés contar con ellas.

-¿Cuáles son tus proyectos próximos, y tus sueños…?

-Mi próximo proyecto que ya está en camino, es el de mi propio espectáculo. Tuve la suerte que la Productora Olalamusic se ponga en contacto conmigo para producirme un espectáculo. Olalamusic fue quien trajo a Farruquito la última vez que estuvo en Buenos Aires y es quien trae desde hace años a Ana Belén y Víctor Manuel, así que para mí es un privilegio y una responsabilidad muy grande. El espectáculo será de Copla y Flamenco. Contaré con un grupo de músicos y bailaoras que admiro mucho. Estarán en piano Juanca Carranque, haciendo la dirección musical junto conmigo. Rodrigo Gonzalez y Allier Díaz Ferrer en guitarra. Cristian Ferreira en contrabajo. Rodrigo Soko en flauta traversa y Jordan Migues en percusión. Al baile estarán: Cecilia Maldonado y Mónica Romero.

-¿Algo que quisieras agregar?

-Quiero agregar que en La Linea de la Concepción conocí a una mujer que me cambió la vida para siempre… Una persona que no es normal la verdad que tiene en su alma… Esas personas que de solo pensarla cuando tengo un día triste se me cambia la cara y me emociono de solo recordarla. Una grande grande de las que ya no quedan, porque estoy seguro que no hay dos como ella. Se llama Ma Angeles, es la madre de David Morales el bailaor de La Linea y un querido amigo mío, que me han recibido en su casa y en su familia como si fuera de toda la vida. En La Línea viví momentos inolvidables junto a toda esa familia Morales, Soraya Morales, Jesus Flores, Marilú, Paco, Anabel Muñoz.
Ma Angeles es un ser que repito, ¡me cambió la vida! Es mucho lo que la quiero y no veo la hora de volver a verla. Es la mejor bailando, hablando, contando historias, fumando y tomando cerveza, NO SE PUEDE TENER MAS ARTE Y UN CORAZÓN TAN GRANDE!! La mejor de España, sin dudas!!