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-...No lo
se, yo creo que el
Flamenco
es para mí, una cosa natural, no
se cómo lo hago.
-Cómo comenzaste?
-Mi madre me llevó a la
academia, cuando era pequeña,
era un local muy cutre, que olía
a humedad, la academia
de Manuel Limón… Me costó siete
meses aprenderme las
Sevillanas…
Mi vida flamenca ha sido
casual, date cuenta que estamos
en Sevilla, ¿no? Yo creo que un
poquito la cuna del
Flamenco,
hay cunas en todas partes de
España.
El Flamenco
no es de nadie.
No estoy de acuerdo
con ciertos flamencos gitanos
que dicen que el
Flamenco es de ellos, yo
soy paya, creo que tengo algo de
gitana, me tratan como gitana, a
la hora de conocerme. Pienso que
el Flamenco
es tuyo, mío, del que lo quiere
coger, realmente el
Flamenco
es de corazón y de todo aquel
que lo haga con corazón.
Yo por ejemplo empecé a bailar
desde muy pequeña, es lo único
que conozco, por ejemplo, si mi
mamá no me hubiera llevado a la
academia… A mi madre le
encantaba el baile, esto viene
porque mi madre no lo ha podido
hacer, porque mi padre se ha
criado en un barrio de gitanos,
es medio gitano aunque él diga
que no, yo pienso que se ha
criado en unas cuevas,
¿sabes?,
es Ortega; siempre me han dicho
“y tú, ¿no eres gitana?” y yo
digo : “no, no” y eso se lo he
preguntado a mi padre, de donde
viene y viene de las cuevas de
Granada y luego lo analizas a él
y no tiene nada, oído cero,
Flamenco
cero y arte cero. Mira, te voy a
decir una cosa, yo porque tengo
oído y saco un paso con nada.
Sí, mi padre no tiene oído y mi
madre tampoco, pero tiene arte.
Yo bailo como bailo porque he
tenido dos hijas, yo he vivido…
El baile flamenco, para mí, está
basado en una experiencia,
porque yo me he visto bailando y
he sabido mover una cadera
cuando ha nacido mi hija y ahora
también me veo y me dicen: “ tú
bailas muy bien”, y yo me veo,
pero “eso” llega mas tarde,
¿sabes lo
que te quiero decir?…
Y yo puedo salir y bailar
que te cagas y otro día hacer
una burrada, porque yo he
aprendido con mi vida; he tenido
una hija y he bailado de otra
forma. Lo
que no entiendo es como un niño
de ocho años puede hacer una
patada súper difícil, ¡con el
esfuerzo que me ha costado a mí
hacer esto!
¿Sabes lo difícil de todo el
baile flamenco? Coordinar y
saber.
Mira, yo el otro día cuando
bailé en el espectáculo, yo
disfruté porque aprendo con
ustedes, aprendo porque me dejo
llevar, monto un paso y no se lo
que quiero y tú me dices, “esto
y esto” y aparece eso que
quiero.
El arte no se enseña. Tu
puedes enseñar a mover un brazo,
a colocarte, pero el arte no se
puede enseñar, yo llevo un
montón de años, yo se donde
estoy porque me han enseñado
bien también. Hay mucha gente a
la que le han enseñado
malamente.
-¿Con quién aprendiste?
-Yo aprendí con Gracia Jurado,
no se conoce, pero es mi
maestra, me enseñó, me colocó.
Yo tenía cinco años, yo tengo
formación de ballet, he
estudiado Clásico
Español,
he estudiado Contemporáneo
también.
Yo creo que una persona que de
clases tiene que tener una
formación. Cualquiera no puede
dar clases, porque nos cargamos
a la persona.
Hay vicios que cuestan la misma
vida quitártelos, y yo cuando
veo, por ejemplo la cabeza
abajo, timidez, mil veces se lo
voy a decir, porque cuando salgas
a un escenario vas a tener mucha
más timidez, date cuenta que en
el escenario tu pierdes el 50 %
de ti.
Yo, por ejemplo, en una clase
delante del espejo te puedo
hacer todo lo que quiera,
porque muevo desde este dedo
hasta este y este…porque me veo,
¿no?, en
un escenario, no y entonces
pierdes.
Le
pido que nos cuente el
significado del espejo, cuando
comienza su espectáculo.
(Ella
sale a escena, baila frente a un
espejo y luego lo cubre con un
tela negra)
-Yo he aprendido con el espejo,
yo aprendí mi hombro a moverlo
gracias a enseñártelo a ti, pero
gracias a ver como yo me reflejo
en el espejo. Entonces simboliza
dentro de mi persona lo que veo
de mi persona, yo me veo, yo
bailo bien poquito…
-bueno, bonito y barato!
-¡Y
calamares! Pero lo voy a hacer
mejor, yo creo que no hay nada
más bonito sino tu vida, a ver
tú montas un espectáculo y si tú
te lo crees la persona que te ve
se lo va a creer. En el
Flamenco
es muy difícil mentir. El
espejo dejó de ser necesario
porque me vi reflejada en las
pupilas de la gente, entonces ya
no necesitaba el espejo, ya no
sentía ese miedo…
Y eso, es
un montón de años que me ha
llevado. Date cuenta que yo he
trabajado en la compañía
andaluza, con Mario Maya.
El Flamenco
es algo personal que se
transmite de yo a ti, de tú a mí
y también así se enseña.
Yo soy yo, Pilar Ortega,
nadie, la prensa te puede dar un
nombre, pero tú ante ti quien
eres, ante mi quien eres? si
no eres nadie como persona
dentro del Flamenco
no vas a valer.
Yo he bailado, me he
hecho gracias a mi personalidad,
gracias a tener hijos, a ser
buena persona, a llevarme bien
con todo el mundo, ¿sabes? a
tener guasa, pero al final no
soy nadie, yo cuando salga del
escenario voy a ser ¿esa?, la
persona que soy y tú como
público vas a ver eso.
El artista tiene que ser
persona primero y luego artista.
Porque el artista se tiene que
bajar del escenario y luego
tienes que estar con la persona,
si no eres persona en el
escenario se nota.
El otro día cuando a salí a
bailaren en danza, yo
siempre tuve mucho miedo porque
yo tengo mucho miedo escénico,
pero el otro día no lo sentí,
porque yo salí ahí y veía a
esta, a la otra, a ti y a todo
el mundo así como diciendo
¡ole, mi
Pili! pero porque me queréis
como persona.
Mira, los artistas son los
artistas pero arriba del
escenario, cuando yo me tomé una
cerveza contigo, ya no puedo ser
“artista”, soy yo, soy Pilar,
“La Pili”, como me llaman,
¿me
entiendes?
Yo me lo he creído también, “me
han dado un solo y me lo creí, y
han hecho “pum”, una ostia he
dicho ”huahhhhhhhhh”, tu imagina
llorando sola y llega un momento
en donde me digo: es que no, es
que no.
Y además te digo una cosa, yo
espero conseguir mi carrera
artística así y llegar y que
todo el mundo cuando vaya por la
calle me diga: “hombre” y que
todo el mundo me aprecie como
persona antes que como artista.

Yo no se como catalogarme, pero
soy muy simple.
Yo cuando estaba en la
compañía me quedé embarazada y
me di de baja, cuando tienes un
niño no vales ya! Y es mentira
porque si yo soy responsable lo
soy con 1, con 2 con 3 con 4 o 5
hijos. A mí
me hicieron un favor porque no
aprendía nada con ellos, empecé
a aprender sola. Me fui con unas
tetas así, llenas de leche, a la
escuela de Manolo Marín, total
que empecé a dar clases porque
Manolo me
tenía aprecio y ahí fue que
realmente aprendí, porque
aprendí como se hace el
Flamenco,
como se estructura un baile,
como se enseña, como tú
aprendes cuando enseñas. Yo no
sabía, porque tú
entras a una “institución”,
vamos a llamarla así y te
dirigen, te dicen tú
tienes que bailar esto, y eso no
es Flamenco
para mí,
¿por
qué?
Porque yo no sabía, hasta que
llegué
que parecía una vaca lechera a
la academia de Manolo.
A mí
me gusta enseñar porque
realmente amo el
Flamenco,
realmente lo amo porque
además yo te voy a decir una
cosa, ahora mismo yo no tengo
nada más
que el Flamenco
y mis hijas…¿sabes?
a mi me pueden dar cuatro besos
pero yo estoy deseando mañana
ponerme los zapatos y sacar un
paso nuevo y yo creo que esto lo
ven ustedes.
A mi me gusta enseñar, en
serio, y a la vez aprendo. Estoy
cansada, ayer estaba reventá,
ocho horas, pero no son ocho
horas ayer, son todos los días y
canto y bailo.
La brasilera me dice: vente a
cantar a Brasil que allí no hay
nadie que cante como tú,
no sabes como canta la gente
allí”, yo canto para que tú
me entiendas, pero yo no me voy
a poner delante de un público a
cantar, porque yo soy bailaora
no cantaora. Entonces yo me
preocupo porque tú
sepas que te estoy cantando una
Seguiriya
y sepas cuantos tercios tiene…
-¿Y qué
me podes decir de Madrid?
-Madrid, mira yo te voy a decir
una cosa, y ahora voy a hablar,
cada sitio tiene su parte de
enseñanza, yo te puedo decir que
como se aprende en Madrid:
“vamo, que nos vamos, tú,
tú, tú”,
así no se enseña, cuanto más
buena más
te ponen adelante, y todo el
mundo detrás, no? Señores, así
no se enseña, tú
eres igual que esta, que la que
viene de Sevilla y que la que
viene de donde venga Aquí
venimos todos a aprender, y yo
estoy aquí para enseñarte a ti.
Como me dicen a mi:
“perdona
pero es que no me he enterao”, y
yo digo: “perdona, no!” yo estoy
aquí para enseñarte a ti, para
eso me pagas, eso es así!. A mi
llega la gente y me dice
¿qué
vas a montar?,
¿tú
quieres que monte o quieres
bailar?
A mi me jode tela que la gente
no venga a las clases de
técnica. A ver tú
vienes a estudiar conmigo,
¿tú
quieres que te enseñe como
bailo? como bailo bailo yo, tú
no, ¿quieres
bailar como yo? Puedes coger el
aire, la forma de enseñar, la
forma de bailar; se pueden
enseñar pasos, técnica… yo lo
que te doy es fondo, ahora
quita, quita y quédate con lo
que “es” realmente. Yo creo que
la gente no sabe lo que quieren
que les enseñen. Mira, yo me
gano la vida con los
extranjeros, me molesta parece
que suena a guasa, pero no. Hay
personas que vienen con ganas de
aprender y hay personas que
vienen a que les monte bailes
para volver y ganarse la vida
con cuatro pasos, sabes lo que
te digo?, vamos a ver ¿Tú amas
el Flamenco?
¿Tú quieres que te enseñe a
bailar? ¿O
quieres que te monte pasos? Tú
quieres que te monte pasos, yo
te los monto. Tú quieres que
te enseñe el Flamenco,
también te lo puedo enseñar,
realmente un profesor está para
eso, para enseñar amor y para
enseñar y eso muy pocos
profesores lo dan. Amor y buen
rollo continuo, que tú te rías,
que llores, ¿sabes?
porque realmente estamos
enseñando un arte.
Yo soy todo corazón, me
considero una persona de
corazón, porque soy de
verdad. Soy como soy, tú
me quieres como soy, sí
o no,
pero soy así como persona, como
flamenca, yo soy flamenca,
aunque no voy de flamenca por
la vida.
-Te dan ganas de ir a Buenos
Aires?
-Me molaría porque los
argentinos me caen super
bien.
© Luna del
Olivar, 2006 |