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ENTREVISTA CON RAFAEL CAMPALLO


Luna del Olivar entrevistó a Rafael Campallo justo antes de su actuación como artista invitado en el espectáculo de Manuela Carrasco, en el Teatro Central de Sevilla.
Vale destacar la actuación del bailaor que fue ovacionado por el público en su solo por Alegrías y en cada aparición en escena. Su baile tiene un peso, una flamencura, un aire, propios de los más grandes.


 

-Contanos un poquito cómo va a ser tu participación en este espectáculo

-Esta no es la primera vez, ya que había trabajado con ella hace varios años en “La raíz del grito”. Manuela quería contar conmigo y mi colaboración es como artista invitado. Venimos 4 bailaores de los cuales dos son componentes como grupo y dos somos solistas. En el principio hacemos unos tangos que  he montado yo,  con los dos bailaores del grupo,  en esos no participa Rafael de Carmen  ya que no ha podido estar en los ensayos.

 

-¿Qué significa para vos trabajar con ella?

-Hombre, es que es la mejor. En un futuro será la mejor igual que ha sido Carmen Amaya, Camarón… Es así, y estar con una mujer así, y verte en un escenario con ella es un privilegio, porque en su vida normal es una gitana grande, que te da respeto, pero en el escenario es echarte a temblar… eso nada más lo vive el que está al lado.

 

-Hace unos años presentaste un espectáculo propio, “Don Juan flamenco”, ¿seguís teniendo tu compañía?

-No, después del Don Juan me ha venido una racha bastante mala, no se si ha sido por el Don Juan.. Yo le voy a echar la culpa al Don Juan (risas)…  Hay momentos en la vida en que uno se tira al charco y hay veces que sale bien y otras que sale mal. El trabajo que había en esa obra, el concepto que había era muy flamenco, muy bueno. Vino como director escénico un artista de Broadway, y al parecer no cayó muy bien que este hombre viniera de Norteamérica a dirigir y tampoco cayó muy bien que fuera Cristina Heeren quien aportara todo lo económico para el espectáculo. Es una pena que no se haya seguido trabajando. Yo creo que la última vez que había trabajado aquí en el Teatro Central fue con ese epactáculo.

 

-¿Y desde entonces tus trabajos son como solista, como invitado?

-Si, va uno como solista, como artista invitado, viene conmigo mi hermana, Adela Campallo, o Pastora (Galván) que son normalmente de las que suelo tirar, de nadie más. Para mí ellas dos son  ahora mismito lo mejor que hay dentro del Flamenco. De lo que es el Flamenco, no la danza flamenca, eso es diferente.

 

-¿Cómo definirías esa diferencia?

-La palabra Flamenco yo creo que hoy en día da mucho prestigio y da mucho dinero y todo el mundo va a poner esa palabra en todos lados. La diferencia está en querer contar una historia. Siempre prevalece lo que es la historia entonces tienen unas estructuras, unos sistemas, que tú después a la hora de ver Flamenco no lo ves. Porque en todo caso lo escucharías… Es como que te ponen una grabación antigua, de Flamenco, muy bonita, entonces lo que escuchas está muy bien, pero no lo ves. Hoy se esta desviando un poco la cosa.

-¿Cómo definirías tu propio estilo de baile?

-No lo se, un poco travieso, me gusta jugar mucho con los giros, con la precisión, con el público. Lo que yo  creo que hago -no se si algunos lo verán más flamenco o menos flamenco- es intentar siempre que se vea muy claro lo que son las cosas. Y antes de tocar otra danza, Contemporánea, Clásica, creo que hay que estudiarlas y saber que hay realmente en esas danzas para usarlas. Hoy cualquiera dice “esto es Flamenco con contemporáneo”, pues primero hay que estudiar contemporáneo. Yo lo hice  a los 16 años en “A contratiempo” con Manolo Marín. Pero estudié contemporáneo.

-¿Cómo es que jugas con el público?

-Me gusta que el público sea un componente más en el escenario.  Tú ves  a la gente que está feliz, que esta involucrada en lo que haces,  y tú también estás feliz.  Hay que tener esa dinámica, yo es que eso no lo he estudiado.  A la hora de bailar tengo mucha sensibilidad y noto lo que le pasa a la gente, y juego con eso, con lo que recibo …

 

-Participaste de un espectáculo dedicado a Borges, en el que hacían un poco de Tango argentino, ¿cómo fue eso?

-Esta fue una producción que hizo un director de cultura, que siempre investigaba sobre artistas a los que les había gustado el Flamenco y nos propuso esta historia. Tuvimos que aprender lo que es bailar Tango argentino, y nos enseñó una profesora que bailaba muy bien. Nosotros queríamos saber un poquito como era  el sistema a la hora del baile así que nos contó la historia, y nos dijo que antiguamente era solo se hombres y también era en burdeles donde lo bailaban, yo me quedé muy sorprendido…

-¿Te gustó?

-Me encantó, me encantó y no me moriré sin hacer algo por ahí

-¿Veías similitudes con el Flamenco?

-Totalmente. El baile del hombre tiene una  gran precisión, igual que en el Flamenco, pero una precisión al límite, que si fallas le haces daño al compañero, entonces no puedes fallar. Yo creo que en el Flamenco cuando bailas en pareja tienes que tener concentración porque tienes que encontrar similitudes entre tú y tu compañero… Y a la hora de marcar, yo encontré muchas similitudes entre al Tango y la Farruca

 

-En una entrevista con Adela (Campallo), ella nos contaba que cuando eran niños tenían un grupo flamenco,  La familia Campallo, ¿hay algún recuerdo que quieras compartir con nosotros?

-¡Recuerdos los tengo todos!  Lo que más recuerdo son los coletazos que me pegaba mi hermana… Ella siempre ha tenido el pelo muy muy largo, entonces mi madre le hacía unas trenzas, y ella se la ataba con unas pinzas y cuando daba vueltas yo muchas veces era Bruce Lee, tenías que parar, agacharte, porque es que te metía unos coletazos…  eso era una pelea continua. Hay cosas muy bonitas, muchos recuerdos de la familia, como la primera vez que se trabajó con la familia, que se olvidaron de mí! Me tuve que ir en una moto, con mi primo que me llevó al sitio para trabajar… Y de la familia son siempre recuerdos buenos…

 

-¿Y quienes formaban el grupo, además de Adela y vos bailando?

-Mi padre, que tocaba las palmas… A él siempre le ha gustado pero nunca se ha metido, él hace sus ritmitos, sus pataítas muy graciosas, muy gitanas, hace algo que antiguamente lo hacían mucho los gitanos, cuando se ponían un poquito contentos -él no toma alcohol, pero cuando se toma dos cervecitas quiere bailar nada más- entonces se pone sobre la cabeza la botella llena de cerveza y ahí se baila sus Bulerías, sus Tangos, lo que le toquen, estas son cosas muy curiosas que cualquiera que lo ve dice “oye, esos es arte!”  Y mi madre cantaba, mi hermana mayor Pili cantaba también, y mi hermano mayor tocaba la guitarra. Después venían dos renacuajos que eran mi hermano Juan tocando el cajón, de canto, como no llegaba con el cajón de pie lo tenía que poner de costado, se pasaba una patada por bulería, y luego mi otro hermano, que es peluquero que no ha querido dedicarse al flamenco que cantaba muy bien. Y luego está mi hermano mayor que nunca ha hecho nada. Le encanta pero nunca ha hecho nada… Vamos, que cuando estamos en una fiesta entre familia, y estamos felices, el único que canta es él y el que baila es él, y nos tenemos que ir todos… ¡“oye que eres muy pesao”!

 

Por Soledad Bustamante, © Luna del Olivar. Sevilla, febrero de 2009

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