"LA TATI"
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-¿Cuándo viniste por primera vez a Buenos Aires? -He venido por primera vez en 1986 por el Ministerio de Cultura con la Cumbre Flamenca, con Antonio Canales, La Tolea y Carmen Cortés como bailaora. Luego por esas casualidades de la vida, mi hijo David Amaya se vino para aquí, se casó con una mujer argentina y me dijo “vente que quiero verte”. Llevaba mucho tiempo sin verle y me vine en el ‘99 por primera vez a dar cursillo. Luego en el 2000 no pude venir porque estaba con la obra de Federico García Lorca “La casa de Bernarda Alba”. Luego vine en enero de éste año y ahora en diciembre. -¿Qué te trajo de
regreso a la Argentina? -He venido a visitar a mi hijo y a traer una propuesta diferente para un curso de flamenco. -¿De qué se trata el
cursillo? -Vengo de dar en agosto este
curso en la Universidad de Washington, lo he dado en la Universidad de
Londres y ahora iré a darlo a Tel Aviv. Partí del árbol genealógico
del cante y la importancia que tiene el cante en el baile. El flamenco
nace del cante y a través del él es que se crean lazos indisolubles
entre el baile y el cante y bailaores y bailaoras tienen que conocer éstos
lazos.
-¿Cuándo comenzaste concretamente con éste proyecto de impartir información teórica en un curso de flamenco? -Bueno,
como te decía mi marido me dio la primera idea en el año ’93. Tengo
todo este material porque estoy escribiendo un libro. Llevo ya 4 ó 5 años
trabajando sobre esto. Va a llevar pinturas, y tiene distintos enfoques:
científico, físico, (a lo corporal me refiero) como el uso de los
metatarsos, la postura, etc. Tiene un enfoque de un historiador de
flamenco y por supuesto una visión de “La Tati”, de mi trayectoria
como artista durante 40 años y como maestra durante 25. Y mi marido me
ayudó a redactarlo bien y tal vez sino fuese por él no lo hubiese
hecho nunca. -¿Cuándo lanzás tu libro? -Tal
vez para el 2003, pues quiero recopilar más experiencia en el teatro.
Textos, dramaturgia, siempre teniendo como columna vertebral el
Flamenco, mezclando actuación y baile. -¿Qué rol juega en tu vida la enseñanza? -Juega
un papel muy importante, por suerte no vivo solamente de la enseñanza.
Es una parte muy importante de mi vida. Me encanta enseñar y yo he
aprendido mucho también enseñando. Y lo más importante de enseñar es
el contacto humano. Porque en el escenario tu estás como dentro de una
cajita de música y eres la figurita. Y sí, recibes aplausos y elogios
y sientes que tu corazón palpita por el público presente, pero hay una
cierta distancia entre tú y ellos. Es otra la magia. Hay momentos en
que tu corazón y el del público laten al mismo ritmo, puedes percibir
el olor, hay otras cosas. -¿Cuál es la relación de tu hijo con el flamenco? -Mi
hijo es un gran artista y un gran músico. Es compositor, toca la
guitarra eléctrica, piano, cajón y el bajo, es muy bueno. Comenzó
tocando la guitarra a los 4 ó 5 años y luego empezó con el rock y el
blues y el jazz. Su carrera se fue ampliando y yo estoy muy contenta
porque tiene una visión muy amplia de la música. Él estuvo 4 ó 5 años
con “La Barbería del Sur”
y ahora graba un disco y está de gira con Diego Torres, tocando la
guitarra eléctrica. -¿Qué pensás de fusionar el flamenco con otras músicas? -Bueno,
yo creo que el flamenco es el arte más fusionado que hay. El flamenco
es algo que es como la integración de varias culturas en una sola. Todo
lo que se haga bien, con una identidad, con un estudio es respetable.
Hay cosas muy bien hechas y otras no. Yo no tengo nada en contra de
fusionar al flamenco con otras músicas, siempre y cuando haya una base
sólida. Hay muchos profesionales que tienen inquietudes y bueno. Pero
primero hay que formarse, luego crear. Hay mucha incultura. Tienes que
conocer a toda la gente que te precedió a ti, cantando y bailando. Todo
tiene un tiempo, y veo que la juventud es muy imprudente. Por ejemplo yo
con todos los años que tengo, pongo muchísimo cuidado en lo que hago,
por ejemplo en esto de flamenco teatro. Y así y todo, si no estoy
segura, prefiero seguir haciendo lo que hago siempre antes que innovar
en algo que podría terminar no viéndose flamenco. Hay que tener mucho
cuidado antes de salir al escenario, pero... todo el mundo tiene derecho
a equivocarse. -¿Cuáles son tus proyectos para el año que viene? -Continuar
con esto de flamenco teatro, con una nueva obra. Quiero llevar los orígenes
del flamenco al escenario. La llegada de los gitanos de India,
introduciendo muchos instrumentos de cuerda. Voy a introducir
instrumentos árabes, una cantante judía con cante sefardí. Será un
espectáculo de música y baile. Pero donde la música es el hilo
conductor. Crea ambientes y situaciones que luego se verán reflejados
en el baile. Me gusta crear la música para cada espectáculo. Así es
todo una creación. Entre comillas claro. No quiero decir que yo
compongo todo, trabajo con mucha gente. -¿Cómo está conformada tu compañía? Tengo
cinco bailaoras, que son bien buenas, toda la gente que las ha visto me
ha preguntado de dónde las he sacado. Y dos músicos maravillosos que
componen y comparten los derechos de autor de lo que compone uno y el
otro. Y siempre llamo a más personas
también según lo que haga. Quizá tengo un ojo clínico para
los artistas porque en cuanto cojo alguno todo el mundo lo quiere. Pero
estoy muy contenta y
tranquila porque son muy fieles, ellos trabajan en otras partes pero a
la hora de hacer un espectáculo primero están conmigo. Son todos muy
buenas personas y a la hora de trabajar hay una cosa muy bonita. -¿Qué te gustaría decirle a los jóvenes o personas que se están acercando al flamenco, ya sea en la música o en el baile? -Lo
principal es que sean felices a la hora de hacer lo que hagan. Que lo
disfruten. Que vayan poco a poco y que hagan su práctica, pero también
que se instruyan, que lean, que escuchen mucha música. Que cuando vayan
a una clase que no sufran. No se puede salir llorando de una clase, ya
sea porque un paso no sale o por otra cuestión. Los pasos son
importantes. Pero lo más importante es disfrutar y ser feliz con lo que
uno puede hacer. -¿Y qué le dirías a los profesionales? -Que
lo más importante es conocerse a sí mismo. Sólo así puedes sacar y
transmitir lo que llevas dentro. Tiene que haber una conexión con el público
y contigo mismo antes de salir al escenario. Pero sobre todo contigo
mismo. Porque si tu no te crees lo que haces, entonces no puedes decir
nada. Tu tienes que salir y decirle al público “esto es así”. “Y
yo lo hago así porque así lo siento”. -Gracias por tu tiempo -Gracias
a vosotros y que tengan todos un buen año y que haya paz.. |
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