RAFAELA

CARRASCO

 

“Flamenco puro
es lo que sientes
y expresas desde
dentro de ti"

La bailaora vino a Buenos Aires para dar un cursillo de técnica y coreografía.
Deslumbró con su maestría y sencillez y conversó con nosotros.

 

-¿Desde dónde venís y qué estuviste haciendo antes de llegar a Argentina?
-Vengo de San Pablo, Brasil. Allí estuve dando un curso de baile y antes estuve un par de semanas en Madrid, ensayando. Y antes de eso en Japón, en Tokio, actuando. Y ahora, luego de aquí me voy otra vez a Japón, pero con otro espectáculo. La vez anterior fui con Cristóbal Reyes, ahora voy con Manuel Reyes. Estoy contenta porque estoy haciendo muchas cosas, trabajando con mucha gente, y yendo continuamente de un lado para otro. 

-¿Qué otra actividad tenés planeada en lo inmediato, después de Japón?
-Luego de allí me voy para Madrid un par de semanas a dar un curso para el nuevo Ballet Español, y luego en diciembre me voy a Atenas. ¡Tengo unas ganas de ir a conocer aquello!
Tengo pendiente de ir a Suecia en enero, y en febrero a Finlandia, aunque está todo a confirmar. Más a futuro el año próximo tengo pensado armar un grupo. Quiero hacer algo propio, pero necesito mucho dinero. Primero pediré subvencionarlo en distintos eventos, como la Bienal, y si no lo consigo lo haré igual, me meteré de cabeza.

 
 

-¿Te gusta más bailar en un espectáculo o dar clases?
-Me gustan ambas cosas, pero son muy diferentes. Lo que más me gusta es bailar, y no podría estar sin hacerlo. Pero también disfruto mucho dando clase, Son ricas ambas experiencias y necesito hacer las dos. La gente te aporta muchas cosas mientras das clases. Para mi se complementan las dos cosas.
-¿Dónde empezaste a bailar?
-Yo soy de un pueblito muy chiquito Tomares, a 5 km de Sevilla, y comencé allí como todas las niñas a aprender sevillanas para bailar en la Feria. Y alguna rumba, y bulerías.

 

Mi madre me cuenta que yo lloraba y le decía que quería aprender flamenco, que la maestra no me enseñaba nada más. Me entero entonces, por una compañera de colegio que iba a Sevilla a una academia a tomar clases, la academia de Matilde Coral. Allí entré con 8 años y hasta los 18, que hice toda la carrera de clásico-español. A los 17 años largos me presenté a una audición que hacía Mario Maya y me tomó y estuve cuatro años, y luego dos años más en la Compañía Andaluza, sus dos primeros años. Luego me fui a Madrid, a estudiar con mucha gente y a evolucionar mucho en mi baile.

-¿Bailaste en tablaos?
-Solamente en Los Gallos y en El Café de Chinitas. Empecé al revés que todo el mundo, primero en compañías y después en tablaos, y sólo por temporadas. Se aprende mucho en tablaos, pero también en el escenario. Es necesaria la experiencia de ambas cosas.

-¿Preferís algún palo en especial para bailar?
-Me gusta todo, me aburro enseguida de las cosas que hago, siempre estoy montando cosas nuevas. Bailo por... todo. Bailo con bata, bailo con mantón, bailo por todo. Por farruca no me he metido a hacer nada, pero ya lo haré. Me gustan más los palos serios, pero bailo todo.

-¿Cuándo saliste por primera vez de España a bailar y dar clases?
-Salí a bailar enseguida con Mario Maya, a los 18 años recién cumplidos. A dar clases fuera de España empecé más tarde. Porque a dar clases empecé a los doce años. Mi familia era muy pobre, mi padre albañil, con cuatro hijos, mi madre limpiaba en las casas, para poder llevarme a estudiar. Era un sacrificio muy grande para la pobre, pues terminaba de trabajar y nos preparaba la comida, y luego me llevaba a Sevilla y se pasaba toda la tarde conmigo para que pudiese estudiar. Volvíamos a la noche, tenía que preparar la cena, mucho sacrificio. El primer lugar fuera de Sevilla donde di clases fue en Madrid, en Amor de Dios, allí doy mis clases. Y como allí va mucha gente de fuera, bueno me empezaron a preguntar si daría algún cursillo en tal o cual lugar y así empecé a salir.

 

 

-¿Cómo eran tus primeras clases?
-Lo único que podía en ese momento: sevillanas. Y así llegaban las mujeres mayores, del pueblo a mi casa, y preguntaban: “Es aquí la casa de Rafaela Carrasco?”, y mi madre contestaba que sí y las mujeres pasaban... y claro ellas buscaban a RAFAELA CARRASCO, y se encontraban con una pequeña de doce años... y me miraban y se decían: “pué, esto cómo es?”. Y así pagaba mi academia. A los 14 años terminé el EGB y no estudié nada más. Por la mañana entonces iba a la academia y por la tarde daba clases.
 

 

-¿Cuándo sabías que ibas a hacer esto y no otra cosa?
-Mi madre me preguntó a los doce años: “Tu estás segura de lo que quieres hacer, porque nosotros estamos haciendo un sacrificio muy grande para poder llevarte a ti a hacer esto. Si tú lo quieres hacer te vamos a acompañar, hasta el final”. Pero claro ella pensaría que era un capricho de niña, pero yo he sabido siempre lo que quería hacer. Y he mantenido mi casa desde que empecé a trabajar con Mario, pues mi padre cayó enfermo hace muchos años, y mis hermanos, que son todos mayores, tienen trabajos “normales” y les llega el sueldo a fin de mes y ya.

-¿Qué pensás de la gran difusión del flamenco, incluso en lugares o gente que no tiene raíces relacionadas con el flamenco?
-Yo me pregunto y le pregunto a la gente: “¿porqué hacen flamenco?”. Sabes, porque nosotros allí en España, de pequeña que lo estás viendo y viendo la Feria de Sevilla, sabes? Es un ambiente en el que te crías. Si eres de una familia flamenca más, pues lo vives desde que estás en la tripa. Yo no soy de una familia flamenca, pero si soy de Sevilla, y allí te crías en medio de todo ese ambiente. Ahora, si eres de Estados Unidos, de Finlandia, de Japón sobre todo con una cultura tan diferente, no entiendo. Si eres latino es como más comprensible porque somos más parecidos en el carácter. Todos hacen mucho sacrificio para estudiar, pues trabajan todo el día y van corriendo a tomar clases e invierten dinero y yo me pregunto “¿porqué todo eso?” y no entiendo. Yo pienso que además de gustarles la música toman al flamenco como una vía de escape. El flamenco te permite expresar todo lo que tienes acumulado dentro. Es curioso como gente de todos los rincones hace flamenco, aunque sea muy poquito.

 

-¿Pensas que el flamenco “exterior” a Andalucía puede llegar a ser reconocido como auténtico, aunque sea “hecho en” otra región o país?
-Yo creo que el “flamenco puro”, si de alguna manera quieren llamar al flamenco así, es lo que uno siente y expresa desde dentro de sí, eso es lo más puro porque sale de ti.
Los flamencos antiguos dicen que lo antiguo es lo puro. Yo respeto todo porque cada uno tiene sus gustos y opiniones. Si algunos dicen que el flamenco puro es lo tradicional y lo antiguo está bien, pero no se debería rechazar lo que actualmente está bien hecho.

 

 

 

 

 

 

Fotografías: Jorge F. Pinamonti

 

 

 

 

 Porque lo que está con conocimiento, con calidad y de corazón es flamenco puro. Si tu sientes flamenco en tu interior, vas a hacer flamenco, lo hagas como lo hagas, y va a ser puro, porque está saliendo limpio desde tu interior. Yo lo entiendo así. Basándome en eso, yo creo que lo que viene de fuera es muy respetable y admirable, porque además viene de “fuera” de su cuna. Es un arte muy difícil para aprenderlo desde fuera, porque el flamenco es muy de raíz y si sos de afuera lo estás viendo sólo de a ratos. Y te desconectas todo el tiempo.

-¿Que opinión te merece el flamenco actual?
-Me gustan muchos artistas jóvenes, hay gente que hace cosas muy buenas y muy interesantes. También hay muchos que se equivocan. Siempre hablo desde mi punto de vista. La gente de mi generación ha tenido a los maestros tradicionales. Pero la generación que continúa, nos tiene a nosotros como maestros y aprenden ya desde un flamenco evolucionado. Entonces, creo que la nueva generación debería VER, ver atrás cómo fue, y a partir de allí evolucionar, porque sólo a partir de allí puedes hacerlo. Tu base tiene que ser ese flamenco sencillo, vivido. Si evolucionas desde allí vale, sino creo que lo estás viendo desde otro sitio y a veces hay cosas buenas igual. Yo creo que es difícil para la generación de hoy. Igual es un tema muy delicado.

-Estudiaste cante?
(Para los que no pudieron conocerla aún, aclaramos que ella canta durante sus clases)
-Yo? No, si canto fatal! Lo que pasa es que me gusta, es como mi profesión frustrada y me pongo en la ducha y canto, pero no tengo posibilidades, no tengo las facultadas. Me gusta saber lo que bailo, y canto para que la gente sepa por donde ir, para mí el cante hay que bailarlo, y hay gente que machaca el cante. El cante hay que respetarlo y enriquecerlo con el baile.

-Algo que quieras decirle a tus alumnos de todas partes...
-Que trabajen el flamenco desde el corazón. En todo tipo de arte tienes que dejarte remover por dentro. Si el flamenco se hace desde el corazón seguro que va a ser bueno. A partir de allí sumar la técnica, ya que cuanto con más letras cuentes, más palabras podrás formar. Recordar que el flamenco es un lenguaje y si tienes las herramientas puedes ejecutar lo que sientes. Y recordar que si el flamenco está hecho desde dentro de ti ya es bueno, porque será lo que tú eres, y eso es bueno.

Luna del Olivar

 

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