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| -¿Cómo te sentís al estar nuevamente en
Argentina? -Yo estoy encantada! Y súper contenta! Es muy gratificante para mí regresar y ver que las niñas van subiendo el nivel, van evolucionando. Y me llena mucho más ver que van entendiendo un lenguaje más complicado. Van entendiendo la cadencia de los distintos cantes, las distintas formas de situación de actitud frente al baile, y eso llena muchísimo.
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-La
primera vez que viniste, hace seis meses, ¿con qué nivel te encontraste? |
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-¿Cuál es para vos, la
importancia de éste conocimiento interno a la hora de bailar?
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| -¿Comenzaste desde muy
chiquita? -La verdad es que siempre bailé. La primera vez que me subí a un escenario tenía 11 años, y ya tenía bastante conocimiento del baile, del cante, de la guitarra. Mi hermano era guitarrista, mi padre cantaor, había una base muy continua.
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-¿Cuáles son
tus actividades actualmente? |
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| -¿Quiénes
participaron como bailaoras? -Helena Santonja, Ana Romero, Silvia Melero que era la chica de Galicia, Conchi Jariña, Vanesa Colona y Belén Maya. Yo me quedé encantada con esto.
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-¿Te gusta experimentar
con estas fusiones? |
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| -¿Vos creés que la
bata de cola está un poco relegada actualmente? -La verdad que por desgracia si, pero yo no me rindo, y a mí me causa mucha satisfacción. Hoy en día hay mucha gente que baila con la bata, que empezaron desde cero, de a poquito, y que se lo tomaron muy en serio en mis clases, con una base muy dura, que han pasado muchos dolores musculares y que ahora ya la tienen como una forma de expresión importante. Y eso me causa mucha satisfacción. Y además ahora sé que eso no se está muriendo. Porque en distintos tablaos se ven chicas bailando con bata de cola.
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-¿Cómo comenzaste con la bata? |
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-¿Cómo ves al flamenco en otros
lugares donde vas a dar clases?
-Es que siempre te sorprendes. Sobre todo en América, me atrevería
a decir que saben lo que quieren. Son más amantes del baile flamenco
tradicional, sin fusiones ni complicaciones, que en España. Eso es muy curioso.
Aquí sobre todo lo que más he notado es que la gente pregunta acerca de la
cadencia del cante, y que si la guitarra me tira por aquí que pasa y si la
seguirilla como es, me entiendes. Tal vez en España como es la cuna, y aprendes
todo a un ritmo tan acelerado y tienes todo, a veces sin darte casi cuenta estás
incursionando en otra cosa.
-¿Cumpliste todo lo soñado en tu
carrera?
-Yo vivo muy en el presente, disfrutando de lo que me va sucediendo día a día.
Mi mayor deseo es ser feliz en el escenario. Pero no tengo grandes sueños como
ser: “Quiero bailar en el Madison Square Garden o algo así”. Yo quiero
estar conectada con el trabajo que sé que quiero y que puedo dar. Por ejemplo
luego de aquí con Belén Maya, Rafaela Carrasco, Manuel Reyes y yo con mi bata
de cola, hacemos una pequeña girita, nos vamos a San Francisco, y cada uno va a
disfrutarlo y a pasárselo como lo siente, y yo, como voy con mi batita de cola,
voy a pasármelo de gloria! Para mí es la oportunidad de que el público vea
que ambiente se crea en el escenario con la bata de cola y cuál es el poder
realmente femenino. Mi meta es poder traspasar todos los bloqueos que se me
presenten, poder sacarme todos las historias que no permitan conectarme con mi
parte interna, y así ir saltando “las vallas” para estar siempre en conexión
con mi interior.
-¿Qué más te gustaría decirle
a tus alumnas?
-Simplemente, que el flamenco en sí mismo es muy rico, que está en conexión
con lo que es la tierra y la tripa. El flamenco es una danza, una guitarra, un
cante, y a través de él puedes expresar absolutamente todo lo que hay dentro
de ti. El flamenco en sí es un viaje. Está bueno indagar, buscar, crear, pero
que la base no se pierda. Que se evolucione a nivel humano, que se evolucione a
nivel interno y también a nivel técnico, pero que no olvidemos que el flamenco
es una cultura que hay que aguantarla viva tal cual es. Sin complicaciones de
tantas fusiones. A mí el jazz me gusta como es, el blú me gusta como es, el
rock bueno ya! Y es bárbaro lo que te entra no? Ahora tu vas a cualquier parte
del mundo y dices: “Yo soy flamenca”, y se le cambia la cara a la gente, y
dicen: “Oh!!!!, flamenco”. Entonces ahí hay algo muy poderoso que viene de
algo muy simple.
Quisiera decir también que no se debería tener tanto miedo de mostrarse uno
tal cual es. El convencimiento de lo que haces viene la autosatisfacción que te
produce lo que haces. Y esto es un mensaje tanto para la gente que recién
comienza, como para la gente que hace mucho que está en esto.
También me gustaría agregar que quiero volver pronto! Pronto!!. Que me encanta
el tango argentino, me enamora, me apasiona. Estoy tomando clases de tango todos
los días. Termino de dar los cursillos, como algo, me relajo un poquito, tomo
mis tacones y me voy a la milonga, todos los días.
Bueno, para terminar diría que en el flamenco tú ves el horizonte, allá, y
dices: “allí voy”, y cuando crees que llegaste, es mentira, acabas de
empezar. Por eso digo que es como un viaje. Hay un camino muy largo por recorrer
sólo con el flamenco, porque es tan rico en sí mismo. Y quien quiera viajar en
esto, bueno, es la droga más grande que hay!
Agradecemos a Fabiana Pouso por
contactarnos con Yolanda,
y a Elena Gamallo, por invitarnos a su casa para realizar la entrevista.